Faro de Luisu

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Farero 2.0

Colaboraciones > Textos

Autor: Willfred Wabailan


El término Web 2.0, sin duda, está de moda. Y no sólo la Web 2.0. Ahora todo aquello a lo que se le quiere dar una apariencia “cool” se le añade la coletilla 2.0 (por cierto, podréis apreciar que también es más elegante decir “cool” que “moderno”).

Hasta tenemos una Ministra 2.0. Con eso lo digo todo… y a la vez no quiero decir nada.

Yo lo tengo claro en el curro, cuando quiero que algo llame la atención, le casco un 2.0 como Dios manda (si tuviere el bien de existir algún Dios). ¿Que quiero sacar un proyecto de aplicaciones móviles para el sector turístico?, lo tengo claro:

Mashup Sectorial Turismo 2.0”


Impresionante, ¿verdad?. Siempre queda mucho mejor que decir:

“Audioguías turísticas descargables en móviles”


Y os puedo asegurar que funciona… cuando envío por correo electrónico la propuesta, sé que no caerá en saco roto, y los “
Product Managers” telefónicos la van a leer con devoción. No falla. Si no lo haces así, tu correo queda predestinado irremediablemente a recibir el implacable botonazo letal “Supr” (o “Del” en teclados anglosajones).

¿Pero qué cojones es esto de la Web 2.0? (me pregunto yo a menudo, sin tener una respuesta certera)

Hasta hace unos pocos meses yo era de la corriente (creo que mayoritaria) de los que piensan que esto no es más que una pura cuestión de mercadotecnia, inventada para reactivar el sector tras el (supuesto) estallido de la burbuja de las puntocom en torno al año 2000. Yo prefiero denominar el estallido de aquella burbuja como el efecto:
“señores no tecnólogos de marketing y gurús de turno, antes de vender algo, intenten comprender lo que están vendiendo, hagan el favor, si no es molestia”. Pero bueno, parece que es ley de vida y parte de la esencia natural del ser humano. Queremos vender y vender y vender, da igual lo que sea. Ahora parece que tenemos una leve crisis financierilla mundial también porque alguno se empecinó en vender unos productillos financieros un tanto extraños, y otro se obcecó en comprarlos, y otro se preocupó de no querer verlo, y otro en no querer regularlo, y uno que pensaba que eso no estaba bien no se atrevía a denunciarlo, y otro… en fin. Eso sí, ahora el gurú de turno explica, a toro a medio pasar, la crisis financiera haciendo chistes en Buenafuente, que queda muy “cool”. Forma parte de nuestra condición humana, para bien y para bien.

Bueno, después de esta divagación y salida completa del tema, tratando de hacer retornar mi neurona a lo que estaba escribiendo (mientras me sirvo el tercer roncola), creo que estaba intentado exponer mi apreciación acerca del significado de la Web 2.0. O igual lo estoy soñando todo, no sería la primera vez.

El concepto Web 2.0 yo lo entiendo como un nuevo modelo de crear contenidos en Internet. Por supuesto, también es una nueva marca que muchos aprovechamos para reinventar la rueda, pero en realidad hace referencia a un cambio objetivo y perceptible en el modelo de intercambio de información en la red de redes.

En los primeros 10 años de Internet (como producto masivo, digamos entre 1994 y 2004), el modelo de intercambio de información era fundamentalmente unidireccional. Existían proveedores de contenidos que publicaban en páginas web determinada información para que los internautas la leyeran. Los internautas éramos pasivos entonces. Pero durante ese periodo, el internauta se va educando, se familiariza con la tecnología, con Internet, con el
mail, con el Messenger, con los ordenadores en general. De pronto aparece el NAPSTER, BitTORRENT, EMULE y todos a descargar música y pelis sin pagar un duro. La gente compra ordenadores, contrata accesos a Internet de Banda Ancha… en resumen, se va creando una infraestructura masificada de conexión en la red. Llega un momento en que la tecnología está al alcance de la gran mayoría y entonces… ¡ENTONCES ES CUANDO LA AUTOCRACIA SE CONVIERTE EN DEMOCRACIA Y LLEGA LA WEB 2.0!.

Tras este periodo de madurez de Internet, de unos 10 años, los “vulgares” lectores de webs se masifican y aprenden a usar esta tecnología, y se pasa de un modelo en el que unos pocos generan contenidos para muchos, a otro en el que todos comparten sus contenidos con todos: fotos, archivos, películas, música,
blogs, etc. Esa es la esencia de la Web 2.0. En la Web 1.0 recibías información. En la Web 2.0 compartes información. Si en la Web 1.0 ibas a la Enciclopedia Británica a leer un artículo, cuyos contenidos eran generados por una importante y seria empresa editorial, en la Web 2.0 vas a la Wikipedia, construida por todos los internautas.

En la medida en la que los internautas hemos demandado esa capacidad de publicar contenidos, han proliferado los
blogs (Blogger, Blogspot, Wordpress, Blogia, etc.), las redes sociales (Facebook, Myspace, Flickr, Tuenti, Linkein, y permitidme publicitar el Keteke.com de Telefónica) y las comunidades de vídeo (Youtube, Google Video, etc.). Esto ha ido ligado al desarrollo de tecnologías y plataformas para desplegar de forma rápida y sencilla sitios web que permiten este tipo de interacción entre usuarios. Todo este ecosistema de plataformas, entornos de desarrollo y tecnologías para crear espacios de compartición de información es lo que se denomina Web 2.0.

En resumen, en la Web 1.0, el usuario leía información. En la Web 2.0, el usuario la genera y la comparte.

Es más, esta página que ahora estás leyendo, elfaroideluisu.es, constituye la esencia del concepto Web 2.0, aunque use un entorno de desarrollo web 1.0, tecnológicamente hablando. Y esto es algo claro y evidente. Esta web se basa en la participación de los colaboradores, de forma que se ha creado una comunidad donde muchos somos auténticos desconocidos, pero todos participamos e intercambiamos artículos, experiencias, sentimientos. En mi caso, no conozco absolutamente a nadie, excepto al Mancu Fullero (que somos hermanos), pero en cambio, cuando escribo o leo algo en esta
web, me siento como en mi casa. No conozco al Farero, ni a Cuesta, ni al Calamar, ni a Leviatán, ni a Eugienio, ni a Potemkin, ni a Hope (me gustó mucho su “Plan de Lectura”), ni a los tantos que participamos y disfrutamos de este Faro, pero hemos creado una pequeña comunidad, donde disfrutamos y compartimos conocimientos y experiencias de los más variopintas. Y todos bien alumbrados por nuestro Farero. Sin duda, y probablemente él no lo sepa todavía, pero es un auténtico Farero 2.0. Es más, yo diría que ya es un Farero 3.0… u cuatro. Dentro de ná llegamos al 5 y aprobamos.

Para acabar, os pongo un video interesante sobre el tema. Está en inglés, más abajo os pongo un enlace con subtítulos en español, pero pierde parte del encanto si tienes que estar atento a los subtítulos en vez de la video.

El video me parece genial. Comienza mostrando cómo expresar un mensaje a través de un lápiz y un papel, de ahí pasa al texto digital, del texto digital, a las primeras webs (basadas en HTML puro), y pasa al XML y al CSS, y de ahí a los conceptos de Web 2.0 (sin entrar en ellos, y sin mencionarlos): blogs, mashups, folcsonomía, redes sociales, etc. Todo para acabar concluyendo que la Red somos nosotros mismos y que las máquinas somos nosotros mismos.

Si tienes algo de conocimiento sobre tecnologías de Internet, vas a disfrutar mucho este video. Si no, es muy probable que no te diga nada.



The Machine is Us (subtítulos en Español)


Desde Algete, a las 3:01.

Willfred Wabailan


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